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miércoles, 29 de enero de 2014

Desde un idiota punto de vista.

Si te vieses con los ojos que yo te veo
te enamorarías de tu propio reflejo
en lugar
de tenerle miedo.
Si te vieses con los ojos que yo te veo
caminar
nunca más volverías
a pisar el suelo con menos fuerza
de la que me pisaste a mí.
Si te vieses con los ojos que yo te veo
                                                                                             (si te quisieses la mitad de lo que yo te quiero)

me creerías cuando te digo
que decirte
que eres lo más bonito que tengo
es casi tan redundante
como llamarte bonito a ti.

lunes, 27 de enero de 2014

Una noche más.

Te veo en cada rincón, en cada parte de mi habitación o incluso de mí. Y eso que no has estado nunca en ninguno de esos sitios.
De nada me sirve sustituirte con canciones, aunque sean lo más cerca a estar cerca de ti.
De nada me sirve nada
Si no eres tú lo último que escucho
Antes de soñar contigo una noche más.
Y aún así dudarás de si te quiero o si estás detrás de todos mis textos.
Maldito ciego.
Yo no te quiero.
Yo siento algo más que eso.
Yo te siento aunque estés lejos
Y te adoro
Más
De lo que nunca llegarás a saber.

jueves, 23 de enero de 2014

De tus diluvios.

Una vez dije (o me dijeron, no recuerdo) que eras la tormenta y yo la que pasea sin paraguas, que algún día acabarías por mojarme y ya no habría fuego capaz de secarme.
Y yo (tan temeraria como siempre) no pensé que en verdad fueses capaz de empapar al resto igual que me empapas a mí, aunque en la calma de antes haya sido la única a la que le hayas regalado tus relámpagos.
Y es que por mucho que destroces mi ropa (y lo que late) yo seguiré optando por ir descubierta por la calle.
Por pisar tus charcos con los pies descalzos,
y esperar sentada el arcoiris
que solías darme antes
de tus diluvios
universales.

miércoles, 22 de enero de 2014

Presagio II.

Iré creyendo por ahí
que el amor no existe
hasta que me demuestres lo contrario.

Presagio.

Estaba completamente loca
pero
no del tipo de locura que se encierra
sino
más bien del tipo de cuerda
que busca saber
qué es lo que esconde
una mente ajena.
Estaba completamente loca,
a veces
se encerraba
y
lloraba desconsolada
porque no habías respondido a sus cartas
o a sus llamadas.
Ella no era como Neruda
no le gustaba cuando callabas.
Estaba completamente loca
completamente
laberintizada.
Y lo peor no
era
que tuviera el corazón hecho pedazos
sino más bien
que le gustaba saber
                                                 (creer)
que sólo tú
podías pegarlo
como pega abril los pétalos de mayo.
Ella no era una loca cualquiera,
era de esas
que llaman
a su obsesión
                                                amor,
y amor a todo el daño
que estaba por venir
pero que aún
no había llegado.


miércoles, 15 de enero de 2014

No hay gardenia que se olvide de Abril.

Quiero que te quedes quieto conmigo. Así, sin moverte. Haciendo que el mundo entero siga girando, y corriendo, y corriendo y corriendo, mientras tú y yo nos quedamos atrás. Imagínatelo: la gente avanzando y nosotros dos en medio de una calle llena de agobios y gente totalmente gris. Imagínatelo y hazlo tuyo.
Podemos hacer el tiempo infinito si queremos, podemos crear nuestro propio mundo (nuestro propio universo, si te empeñas de esa manera que sólo tú sabes) con un simple silencio.
Así que quédate quieto conmigo y finge por un momento que somos indestructibles. Porque tal y como dijo Fernando Vallejo:
<<Nada está quieto, todo se mueve y lo que se mueve cambia y lo que cambia pasa y lo que pasa se olvida.>>
Y tú, amor, quiero que seas para mí lo que es la primavera para las flores.

sábado, 11 de enero de 2014

Como una cría de cinco años.

Soy una caprichosa.
Lloro cuando cada vez que
te vas me dejas sola, aunque
hayamos estado juntos desde
las tres
hasta las seis de la tarde.
Lloro cada vez que cuelgas
el teléfono
o me enfado antes de que puedas
si quiera llegar a decir adiós
porque me supera saber
que no te volveré a ver
hasta la llamada siguiente.
Pero quién no va a encapricharse contigo
si eres el invierno menos frío
que ha pisado Madrid en mucho tiempo
y a tu lado los lunes se convierten siempre
en sábados infinitos.