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martes, 12 de febrero de 2013

Momentos aleatorios.

Quemé todos mis textos dedicados a ti, y tiré las cenizas al aire esperando que volaran más lejos de lo que tu recuerdo sería capaz de alejarse de mí.

sábado, 9 de febrero de 2013

Momentos aleatorios.

¿Que no ves nada? ¡Claro que no! Si estás ciega, ciega de rabia. No vas a romper los muros que te frenan a cabezazos, y si lo haces, no esperes salir bien parada.
Ten paciencia, ¿quieres? que las cosas que tienen que quedarse, por mucho tiempo que pase, no se van.
Ahora cálmate, mira tus manos, llenas de heridas. No merece la pena que las manches con su sangre. Si quieres desahogarte, ¡adelante, pégame a mí! pero no hagas daño a otras personas para calmar tu dolor.
¿Que te duele? pues claro que te duele, a nadie le resbala la ausencia de alguien, pero cariño, no lo pienses más.
Mira a tu alrededor, es invierno, la época perfecta para enamorarse. Así que... ¿aceptas?

Grises que se tornan blancos.

Pero lucha
¿te has caído?
Levántate.
Pero no te rindas
¿te hacen daño?
Llora.
Pero sé feliz
¿no tienes esperanza?
Ten paciencia.
Días grises,
noches oscuras
que ni la luna alumbra.
Días de lluvia en tus mejillas,
tardes de sequía en tu alegría.
No te sientas sola,
no quieras que termine.
Algo se va, otra cosa viene.
No hay felicidad ahora,
ni habrá lágrimas próximamente.

martes, 5 de febrero de 2013

(inacabada)

Entonces se miró al espejo. Esa mirada que estaba reflejada era la misma que otros ojos habían buscado antes. Esa sonrisa, ahora ya apagada, en otro tiempo hizo que muchos corazones dejaran de latir para, un instante después, bombear con más fuerza la sangre que corría por sus venas.
Su pelo, sus mejillas e incluso sus lágrimas seguían siendo las mismas, sin importar el tiempo que pasase. Pero, si nada había cambiado, ¿por qué se sentía tan vacía?
Había logrado vivir durante años sin depender de ninguna otra persona que no fuera ella misma. No era de nadie, ni nadie era de ella. Sin ataduras, sin dolor.
O eso creía.
Había roto corazones, pero el suyo tampoco quedó intacto. Aunque claro, se acabó acostumbrando.
Las primeras veces siempre duelen, sea cual sea, bien por miedo al fracaso o bien por no estar habituados a ello. Y para Nora, su primer desamor no fue muy diferente al de los demás. También sintió cómo le arrancaban de golpe un pedazo de su alma y también pensó que nunca lo superaría.
Sin embargo, en eso no se equivocaba. Habían pasado 9 años desde aquello y no había sido capaz de olvidarle.
Quizás esa sea la razón de su vacío: que había tratado de suplantar su presencia con los abrazos de otros hombres, y no había podido.

sábado, 2 de febrero de 2013

18.


Me arrastro. Casi puedo sentir cómo mis manos se funden con el suelo al mismo tiempo que veo tus pies caminar en dirección contraria a la mía.
Grito tu nombre. Te grito que no te vayas, que te quedes. Pero no me oyes, o finges no hacerlo. Sigues caminando y entonces cuando creo que no vas a parar, te giras y me miras.
Y te miro.
Pero no veo nada. Quizás porque nunca pude ver cómo me mirabas, porque nunca llegué a verte.
¿No vas a ayudarme a ponerme en pie? ¿no sientes nada al verme tirada esperando a que regreses?
Te da igual. Te doy igual. Nunca me quisiste tanto como decías o quizás te confiaste demasiado porque ya me tenías.
Me tenías.
Y me tendrás. Es triste pero así será.
Aún así si quieres marcharte, si no sientes dolor al dejarme, si crees que soy algo sustituible en tu vida, entonces vete.
Aunque, daría lo que fuera por que vinieras a buscarme.

viernes, 1 de febrero de 2013

17.

Como si te arrancaran un pedazo de tu alma, como si te arrebataran una parte de ti, como si algo te quemara por dentro y al mismo tiempo te encogiera el estómago, como si se te hubiera agotado la esperanza.
Vivir por vivir, por tener miedo a la muerte. Vivir sin ganas y no morir por falta de interés.
Levantarte de la cama sin esperar una mejora, levantarte por no acabar pudriéndote entre las sábanas. Esas sábanas en las que antes solíais perderos juntos.
Respirar un aire que no es tuyo, respirar hondo y luego soltarlo de golpe para evitar romperte en mil pedazos una vez más.
¿Eres fuerte? ¿te crees fuerte? Pues si eso es lo que piensas, prepárate para cuando el amor entre en tu vida, solo para marcharse. Porque hasta el más implacable se acaba derrumbando si le quitan lo único que le incita a seguir viviendo.

16.

Ahora que no te importo, ¿qué se siente al ver cómo me arrastro por ti? ¿te ves superior sabiendo que lo único que me provocas es dolor? Prefiero no saberlo.
''Nunca te dejaré sola'', ''nunca te haré daño''. Mentiras y más mentiras. No vuelvas a prometer cosas que no puedas cumplir. Agradezco no haberme creído nada de eso.
Me enseñaste a querer y a sentirme sola. Me enseñaste lo que se sentía cuando no importas una mierda a alguien o, por lo menos, cuando esa persona no te lo demuestra. Así que, enhorabuena, eres el recuerdo más dolorosamente bonito que tengo. 
Nunca llegaste a conocerme realmente, solo has visto mi faceta compasiva, la que iba detrás tuya para no perderte pero, ahora que sé que te da igual irte, te darás cuenta de que mi orgullo es más fuerte que yo misma, que sé cuándo marcharme y cuándo quedarme. Y, cariño, es momento de que me largue.
Esto no es un adiós, es un ''hasta que dejes tu orgullo de lado'' porque aquí yo ya no puedo hacer nada más, excepto ver cómo no haces nada por no perderme.