Seguidores

miércoles, 27 de febrero de 2013

A ti.

Mejillas mojadas y ojos sombreados de insomnio. Esos son los efectos secundarios de abstenerme a ti.
Y, duele más verte que fingir que no existes. Porque sin estar cerca tuyo puedo imaginar que aún me quieres. Que aún me necesitas.
Que lo harás.
Te darás cuenta de que no era como las demás. Que no era una cualquiera. Date cuenta.
Échame en falta al menos, que no parezca que mis lágrimas son en balde.
Arrepiéntete, un poco solo, de soltar mi mano. Solo un poco.
No te pediré que vuelvas, pero ojalá todas esas nuevas piernas que descruzas sean solo eso. Piernas descruzadas.
Que no era una cualquiera, date cuenta. Yo te quería. ¿Pueden decir lo mismo ellas?

domingo, 24 de febrero de 2013

A ti.

Esperar es lo que me queda. Pasa un día, y otro y otro, y las personas que se van no regresan.
Siempre pensé que alguien acabaría ocupando mi lugar, pero nunca imaginé que la sustituta fuera yo.

A ti.

¿Conoces esa sensación de querer algo que no te conviene? Algo que te hace daño cuanto más lo deseas. Algo que, si lo tuvieras, solo te provocaría desgracias.
Pues tú eres ese algo. Mi <<algo>>.
¿Sabes? no tienes ni idea de lo que me has hecho. Creerás que soy la culpable -e incluso intentarás que piense igual que tú - por haberte pedido que te marches. Pero, entiéndelo cariño, no puedo mantener a mi lado a alguien que no me quiere.
Me menosprecias, me evades, me ignoras. Lucho por ti y no me valoras. Lucho por ti y, es como si no hiciera nada. Me dejas marchar como si no te importara. Me arrastro y en lugar de ayudarme a ponerme en pie, sales corriendo.
¿Cómo quieres que me quede contigo si no me dejas?
No importa. Te da igual que me vaya, te da igual perderme. Te doy igual.
Y, ¿sabes lo que más duele?
Saber que no te vas a arrepentir de haberme perdido, que no vas a echarme de menos y que me olvidarás en cuanto me de la vuelta.
Qué triste es saber que a mi contigo no me pasará lo mismo.

jueves, 21 de febrero de 2013

A ti.

A veces creo que te veo, en una esquina o sentado en mi cama con esa sonrisa acabada en unos hoyuelos que tanto me gustaba. A veces creo que te siento como tú solías sentirme. A veces creo tantas cosas, que dudo de mis propias ilusiones.
¿Me quieres? ¿O nunca llegaste a hacerlo? ¿Te quiero? ¿O sólo te echo de menos?
Y no vas a volver. Sé que no vas a hacerlo. No soy algo que quieras recuperar.  Yo, un recuerdo más que guardar en tu baúl, junto con muchos otros que ya has coleccionado y los que pronto conseguirás.
Tú, una herida que no va a cicatrizar, que aunque parezca que se torna color caramelo, en realidad sigue reciente.
Dolerás. Oh, vaya que si dolerás. Y estarás ahí siempre, por mucho que no quieras. No te haré daño, no  haré que me eches de menos, no volveré a buscarte. Me dedicaré a esperar que algún día regreses, y mientras ocuparán tu lugar, porque sé de sobra que a mi ya me has sustituido. O lo harás.
Pero llamar a esto un <<adiós>> es demasiado fuerte, podemos dejarlo en un <<hasta pronto>> o en un <<hasta nunca>>. Depende de si te arrepientes de perderme o... no.

lunes, 18 de febrero de 2013

20.

Gritaré para que vuelvas y, si hace falta, correré tras de ti. Te agarraré  la mano y te obligaré a venir conmigo, no importa cuánto quieras alejarte. Y si algún día te vas sin decir nada, buscaré donde haga falta. No importa dónde, ni el tiempo que tenga que esperar para poder hacerlo.
Quiero estar contigo. Quiero que quieras estar conmigo, por mucho que me cueste hacerme a la idea de que será difícil recuperarte.

jueves, 14 de febrero de 2013

19.

Máscaras, eso es lo que veo ahora. Personas que fingen ser alguien diferente para conseguir lo que quieren, en el fondo, porque no saben quiénes son realmente.
Te preguntan el nombre y ya creen saberlo todo de ti, cuando ni siquiera ellos serían capaces de describirse a sí mismos.
Mi nombre solo son letras, sílabas con las que puedes llamarme, pero yo no soy mis apellidos. Soy la persona que otras crearon.
Soy las cicatrices que me dejó el tiempo. Soy las lágrimas secadas en mis mejillas, y las tardes de suspiros frente a la ventana.
Soy las palabras que nunca te dije, y los golpes de rabia que no pude llegar a darte.
Soy la persona que perdiste por error. La que, desgraciadamente, nunca te arrepentirás de haber dejado marchar.

martes, 12 de febrero de 2013

Momentos aleatorios.

Quemé todos mis textos dedicados a ti, y tiré las cenizas al aire esperando que volaran más lejos de lo que tu recuerdo sería capaz de alejarse de mí.

sábado, 9 de febrero de 2013

Momentos aleatorios.

¿Que no ves nada? ¡Claro que no! Si estás ciega, ciega de rabia. No vas a romper los muros que te frenan a cabezazos, y si lo haces, no esperes salir bien parada.
Ten paciencia, ¿quieres? que las cosas que tienen que quedarse, por mucho tiempo que pase, no se van.
Ahora cálmate, mira tus manos, llenas de heridas. No merece la pena que las manches con su sangre. Si quieres desahogarte, ¡adelante, pégame a mí! pero no hagas daño a otras personas para calmar tu dolor.
¿Que te duele? pues claro que te duele, a nadie le resbala la ausencia de alguien, pero cariño, no lo pienses más.
Mira a tu alrededor, es invierno, la época perfecta para enamorarse. Así que... ¿aceptas?

Grises que se tornan blancos.

Pero lucha
¿te has caído?
Levántate.
Pero no te rindas
¿te hacen daño?
Llora.
Pero sé feliz
¿no tienes esperanza?
Ten paciencia.
Días grises,
noches oscuras
que ni la luna alumbra.
Días de lluvia en tus mejillas,
tardes de sequía en tu alegría.
No te sientas sola,
no quieras que termine.
Algo se va, otra cosa viene.
No hay felicidad ahora,
ni habrá lágrimas próximamente.

martes, 5 de febrero de 2013

(inacabada)

Entonces se miró al espejo. Esa mirada que estaba reflejada era la misma que otros ojos habían buscado antes. Esa sonrisa, ahora ya apagada, en otro tiempo hizo que muchos corazones dejaran de latir para, un instante después, bombear con más fuerza la sangre que corría por sus venas.
Su pelo, sus mejillas e incluso sus lágrimas seguían siendo las mismas, sin importar el tiempo que pasase. Pero, si nada había cambiado, ¿por qué se sentía tan vacía?
Había logrado vivir durante años sin depender de ninguna otra persona que no fuera ella misma. No era de nadie, ni nadie era de ella. Sin ataduras, sin dolor.
O eso creía.
Había roto corazones, pero el suyo tampoco quedó intacto. Aunque claro, se acabó acostumbrando.
Las primeras veces siempre duelen, sea cual sea, bien por miedo al fracaso o bien por no estar habituados a ello. Y para Nora, su primer desamor no fue muy diferente al de los demás. También sintió cómo le arrancaban de golpe un pedazo de su alma y también pensó que nunca lo superaría.
Sin embargo, en eso no se equivocaba. Habían pasado 9 años desde aquello y no había sido capaz de olvidarle.
Quizás esa sea la razón de su vacío: que había tratado de suplantar su presencia con los abrazos de otros hombres, y no había podido.

sábado, 2 de febrero de 2013

18.


Me arrastro. Casi puedo sentir cómo mis manos se funden con el suelo al mismo tiempo que veo tus pies caminar en dirección contraria a la mía.
Grito tu nombre. Te grito que no te vayas, que te quedes. Pero no me oyes, o finges no hacerlo. Sigues caminando y entonces cuando creo que no vas a parar, te giras y me miras.
Y te miro.
Pero no veo nada. Quizás porque nunca pude ver cómo me mirabas, porque nunca llegué a verte.
¿No vas a ayudarme a ponerme en pie? ¿no sientes nada al verme tirada esperando a que regreses?
Te da igual. Te doy igual. Nunca me quisiste tanto como decías o quizás te confiaste demasiado porque ya me tenías.
Me tenías.
Y me tendrás. Es triste pero así será.
Aún así si quieres marcharte, si no sientes dolor al dejarme, si crees que soy algo sustituible en tu vida, entonces vete.
Aunque, daría lo que fuera por que vinieras a buscarme.

viernes, 1 de febrero de 2013

17.

Como si te arrancaran un pedazo de tu alma, como si te arrebataran una parte de ti, como si algo te quemara por dentro y al mismo tiempo te encogiera el estómago, como si se te hubiera agotado la esperanza.
Vivir por vivir, por tener miedo a la muerte. Vivir sin ganas y no morir por falta de interés.
Levantarte de la cama sin esperar una mejora, levantarte por no acabar pudriéndote entre las sábanas. Esas sábanas en las que antes solíais perderos juntos.
Respirar un aire que no es tuyo, respirar hondo y luego soltarlo de golpe para evitar romperte en mil pedazos una vez más.
¿Eres fuerte? ¿te crees fuerte? Pues si eso es lo que piensas, prepárate para cuando el amor entre en tu vida, solo para marcharse. Porque hasta el más implacable se acaba derrumbando si le quitan lo único que le incita a seguir viviendo.

16.

Ahora que no te importo, ¿qué se siente al ver cómo me arrastro por ti? ¿te ves superior sabiendo que lo único que me provocas es dolor? Prefiero no saberlo.
''Nunca te dejaré sola'', ''nunca te haré daño''. Mentiras y más mentiras. No vuelvas a prometer cosas que no puedas cumplir. Agradezco no haberme creído nada de eso.
Me enseñaste a querer y a sentirme sola. Me enseñaste lo que se sentía cuando no importas una mierda a alguien o, por lo menos, cuando esa persona no te lo demuestra. Así que, enhorabuena, eres el recuerdo más dolorosamente bonito que tengo. 
Nunca llegaste a conocerme realmente, solo has visto mi faceta compasiva, la que iba detrás tuya para no perderte pero, ahora que sé que te da igual irte, te darás cuenta de que mi orgullo es más fuerte que yo misma, que sé cuándo marcharme y cuándo quedarme. Y, cariño, es momento de que me largue.
Esto no es un adiós, es un ''hasta que dejes tu orgullo de lado'' porque aquí yo ya no puedo hacer nada más, excepto ver cómo no haces nada por no perderme.